martes, 2 de septiembre de 2008

Emociones Extremas


Si alguna vez han querido vivir emociones extremas, no necesitan gastar su dinero en subirse a una montaña rusa, ¡No! ¿Para qué?, sólo pidanme visitar mi casa y pasar un día con mi hermana.
Hoy he vivido las más intensas emociones condensadas en un par de horas, a esa enana con 13 años menos de experiencias que yo, le bastaron sólo 2 horas para hacerme llorar, reir, enojarme hasta enrojecer mi rostro, conmoverme, paralizarme, llenarme de impotencia, desesperarme, todo esto ni el más apasionado de mis amores.
El reto fue desquiziante, explorando los límites mi paciencia, por cierto muy poco cultivada, mi lucha consistía en hacerle comprender que tenía que cambiarse el uniforme, tal causa existencial, era difícil de argumentar, sobre todo cuando sus gritos amplificados opacaban mi voz, me confieso agotada; jugué todas mis cartas, aplique todas las técnicas que los psicólogos por años susurran en las radios, el silencio resultó lo más eficaz, pero sólo sumado a la compañía y atención; para terminar riendo y cocinando, para "vender" nuestros platillos, creaciones originales, a quiénes pasen por la sala. El fin es el inicio de una nueva hermandad, que seguro durará lo que tarde en coincidir nuestros horarios, y la orden maternal de cuidar de nuestra casa una tarde.

No hay comentarios: