martes, 2 de septiembre de 2008

Contrariedades


A los 5 años decidí que sería ingeniería, con tal firme decisión índice de una madurez que ahora requiero, pues la lectura, el aire y el sol inspiran mi mente ahora en mayor proporción, y la ingeniería por sí sola, es exacta y exenta de sueños, y aunque intento darle un soplo de alma, me siento primitiva y carente de aliados para ello. Los 20 años y unos cuantos meses se me achican, me agobian, me reprochan los 15 previos en los que dormitaba meciendome en mi burbuja de hierro y ladrillos, las palabras me abandonan, se declaran incapaces de representar mi vacío.
No las culpo, y, las libero de este sin sentido.

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