sábado, 4 de octubre de 2008

Al...Destierro

Por ti mande al destierro a mi razón,
mi corazón sufría su propia dictadura,
estaba absolutamente seducida por esa sensualidad exótica
que desbordabas en cada gesto aparentemente
imprevisto, la sorpresa era tu arma letal,
esa arma tenía métrica, armonía y canto.
Cada palabra un dardo que a pesar de tomar
distintas rutas, siempre terminaban clavando su veneno
alucinógeno en el justo centro de mis entrañas.
Mi odioso amor.

No hay comentarios: